«En mi pueblo, con mis amigos, observar el paso de la ISS es una tradición.»

¿Cuándo fue la última vez que levantaste la cabeza del móvil y miraste el firmamento?

Si fue hace mucho, te pongo de deberes que esta noche salgas un rato a un lugar despejado y lo hagas. Cuando lo hagas, puede que veas una luz errante, que viaja de oeste a este, es más brillante que la mayoría de los cuerpos celestes y que no es un avión (ni un pájaro, ni Superman). Espero que no llames a Iker Jiménez, porque este objeto volador es cosa nuestra.

La Estación Espacial Internacional o ISS (International Space Station) para los amigos (y para los angloparlantes), es el satélite artificial más grande creado por el hombre.

Mide 110 m x 100 m x 30 m, aunque la mayoría del tamaño son los paneles solares de los que obtiene la energía, y está a aproximadamente 400 km de la tierra.

Gracias a que sus paneles solares reflejan la luz del sol, es visible a plena vista a determinadas horas. Aquí unas cuantas apps de Android para saber cuándo y por donde pasará; como ningún desarrollador me ha querido enviar una gratificación por la publicidad tan valiosa del blog, pongo todas y que cada uno elija la que más le guste.

La ISS desde el Space Shuttle Discovery. (Imagen: NASA).

En mi pueblo, con mis amigos, observar el paso de la ISS es una tradición. Uno de mis amigos es tan forofo de la ISS que, podría saber exactamente dónde y cuándo pasa sin ninguna aplicación, si hubiese algún evento que cambiase su trayectoria programada, seguramente se enteraría a la vez que la NASA.

Cuando la ISS va a ser visible, salimos a las afueras, donde la poca contaminación lumínica de un pueblo de menos de 100 habitantes desaparece y disfrutamos del frescor del campo, de la compañía y del brillo hipnótico del satélite haciendo su recorrido.

Alguna vez nos visita alguien menos flipado que nosotros con el espacio y nos pregunta que para qué sirve la Estación Espacial Internacional. Y lo cierto es que es una pregunta interesante, al fin y al cabo, el artilugio ha costado 100.000 millones de dólares en los 20 años (desde el 20 de noviembre de 1998) que lleva en órbita y la gente está muy susceptible en todo lo que tiene que ver con el dinero de los impuestos (aunque, bueno, la Agencia Espacial Europea solo ha puesto 8 mil millones, y si leéis esto desde Sudamérica, os ha salido gratis).

Entonces, ¿para qué sirve? ¿Sirve para algo más que para tener fotos graciosas de astronautas?

El astronauta Luca Parmitano, vestido de Superman en Halloween, en 2013. (Imagen: ESA, NASA).

Los objetivos de la ISS son de dos tipos:

  1. Investigación en exploración espacial. La ISS sirve para probar y corregir desarrollos tecnológicos en temas como el soporte vital, la seguridad, la propulsión y todas aquellas tecnologías que un día pueden hacer que los humanos volvamos a la luna o vayamos a Marte. Antes de intentar ir más lejos, se prueba todo en la órbita terrestre.
  2. Investigaciones sin relación con la exploración espacial. La ISS es un laboratorio científico donde se realizan experimentos en microgravedad, en multitud de campos no relacionados con la exploración espacial.

Vale, el primer punto está claro, no puedes ensayar tecnologías espaciales si no estás en el espacio, es obvio. Pero esto ¿Cómo beneficia esto a la gente común? La tecnología espacial que más beneficia a la gente común es, lo creas o no, el lanzamiento de cohetes. Los lanzamientos que se usan para llevar suministros a la ISS, aprovechan el viaje y a menudo llevan minisatélites de otras empresas, es algo así como un Blablacar espacial. La NASA paga la mayor parte del viaje, pero otras empresas pagan su parte y cuando sus minisatélites llegan a su órbita, se bajan. Estos minisatélites han permitido mejorar dramáticamente la predicción del clima y los sistemas de alerta de huracanes o tifones.

La siguiente gráfica muestra la evolución del coste de poner un kg de material en la órbita baja de la tierra.

Gráfica de Jones, H. (2018, July). «The Recent Large Reduction in Space Launch Cost». 48th International Conference on Environmental Systems.

Vemos cómo desde el fin del programa Apolo (1975) hasta el lanzamiento del primer módulo de la ISS (1998), la evolución del coste de los cohetes se detuvo.

Pero avanzamos y vemos los dos últimos cohetes de SpaceX, la empresa de Elon Musk que ha sido contratada por la NASA para enviar suministros a la ISS. Esta empresa ha conseguido revolucionar la industria con innovaciones como los cohetes reutilizables.

Estos cohetes no se convierten en basura espacial o caen al fondo del mar, sino que vuelven a tierra, aterrizan y pueden ser reutilizados. Eso los hace mucho más baratos, ¿cuántas personas podrían permitirse viajar en coche si cada coche solo se pudiese usar una vez?

5 aterrizajes impresionantes de cohetes de SpaceX

El coste de enviar 1 kg al espacio ha bajado de casi 20.000 dólares hasta 1.400 dólares.

Y diréis: ¿De qué me sirve que baje el coste de mandar cosas al espacio, si yo no tengo una estación espacial? ¿Para tirar la basura al espacio en lugar de bajarla al contenedor?

Pues, aparte de para mejorar la predicción del clima, la bajada de costes está permitiendo algo impensable, crear un internet planetario de bajo coste, el proyecto StarLink.

¿Qué es StarLink?

Los avances en cohetes para abastecer a la ISS están contribuyendo a cosas de las que nos beneficiamos todos. Primer objetivo explicado.

Pero para otras investigaciones ¿en serio hace falta irse a 400 km de altura para hacer experimentos científicos? Está claro que salvo que seas Tony Stark no los puedes hacer en tu casa, ¿pero no hay mejores sitios en la tierra?

Pues resulta que hay experimentos que no pueden ser realizados en la Tierra, por el efecto de la gravedad. Es cierto que se puede simular la falta de gravedad en un avión, pero eso nos sirve para unos segundos, y los experimentos pueden durar semanas o meses.

¿Y por qué no hay gravedad en la ISS? ¿Es porque está muy alta? No, no es eso. En realidad, la gravedad no es cero. La fuerza con la que la Tierra atrae a los cuerpos disminuye con la distancia, pero a 404 km, que es la altura media de la ISS, la fuerza de la gravedad es un 88% la de la superficie; hay menos, pero hay gravedad. Lo que ocurre es que la ISS está continuamente cayendo, como el avión del que hablábamos anteriormente, pero, como se está moviendo muy deprisa, la Tierra “desaparece” bajo sus pies y nunca llega al suelo.

Hay muchos experimentos en bioquímica y ciencia de materiales que resultan mucho más fáciles en microgravedad. Uno de ellos está ayudando a tratar el cáncer.

Los tratamientos con quimioterapia resultan muy tóxicos para los tejidos sanos del paciente. Los investigadores del proyecto MEPS (Microencapsulation Electrostatic Processing System) querían desarrollar unas cápsulas microscópicas con fármacos en su interior, para poder inyectar estas microcápsulas en los tejidos cancerosos sin afectar a los sanos. Resultó que estas microcápsulas eran prácticamente imposibles de fabricar en la gravedad terrestre, de la misma manera que no se mezcla el agua con el aceite. Así que lo probaron en la ISS y descubrieron que, en ausencia de gravedad, los líquidos tienden a disponerse en forma de esfera. Posteriormente trajeron las microburbujas a la superficie, estudiaron su estructura e idearon una forma de fabricarlas en la Tierra.

Además, algunas de las investigaciones relacionadas con la exploración espacial, también acaban curando gente. Por ejemplo, en la ISS se estudia cómo evitar la pérdida de masa ósea por la falta de gravedad. ¡Un astronauta que no se entrene lo suficiente, pierde densidad ósea 10 veces más rápido que un paciente de osteoporosis!

Por ello, la Agencia Espacial Europea desarrolló un sistema de tomografía computarizada cuantitativa 3D, para la evaluación de los huesos, y ahora esa tecnología la comercializa la empresa suiza SCANCO y se usa en los laboratorios de investigación de todo el mundo para detectar osteoporosis de manera temprana.

Imagen: SCANCO Medical.

Los astronautas de la ISS experimentan osteoporosis acelerada, así que cualquier tipo de ensayo clínico se puede realizar más rápidamente que en la Tierra; ahora mismo se están realizando decenas de estudios sobre dieta, fármacos y estilos de vida que en poco tiempo se traducirán en terapias para los pacientes de osteoporosis.

Los astronautas no solo sufren de osteoporosis acelerada, sino que también sufren de envejecimiento acelerado y supresión del sistema inmune. Y permitidme ser malo, esto que es una mala noticia para ellos, es una buena noticia para los terrícolas. Las agencias de investigación con las carteras más petadas de billetes quieren resolver estos problemas y eso al final serán mejores tratamientos para nuestros mayores.

Como veis, la ISS es más que un punto en el espacio, puede abrirnos la puerta de ir a Marte y puede ayudar a mejorar la vida de la gente aquí abajo. Cuando lo amplías, hasta un pequeño punto tiene un montón de curiosidades.


Autor: José Francisco Diez Pastor.

Este artículo ha sido galardonado con el Primer premio en el III Concurso de Artículos de Divulgación Científica de la Universidad de Burgos (2019).

Inmaculada López de la Hera, miembro del jurado, entrega el Primer premio a José Francisco Díez Pastor.

Concurso organizado por la Unidad de Cultura Científica e Innovación de la Universidad de Burgos con la colaboración de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología – Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.


Este artículo resume algunos de los capítulos del libro “International Space Station Benefits for Humanity 3rd Edition”, publicado por la International Space Station Program Science Forum, que incluye NASA, CSA, ESA, JAXA, ROSCOSMOS y ASI. Está disponible públicamente en: International Space Station Benefits For Humanity (3rd Edition)

Libro «ISS Benefits for Humanity» (Beneficios para humanidad de la Estación Espacial Internacional).