¿Nos podrías ayudar, junto con otros casi 100 voluntarios?”.

Así me apuntaron, como quien dice, a conocer la FLL Burgos de primera mano.

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¿Y de qué estamos hablando?, te podrás preguntar, al igual que hice yo. Hay que decirlo: el nombre no es muy esclarecedor. Resulta que FLL es la abreviatura de FIRST LEGO League, que tampoco aclara mucho. Para saber qué se oculta bajo ese nombre, vayamos por partes:

1) FIRST

Sí, ya sé que sabes mucho inglés y first significa primer o primero/a. ¿Quiere decir eso que esta era la PRIMERA ocasión en que se hacía este evento? Ni de lejos, porque en Burgos ya van 5 y 10 en España. Resulta que FIRST no marca en absoluto la edición del evento. Es en realidad el acrónimo de una fundación norteamericana: F.I.R.S.T.

Las letras de  F.I.R.S.T. abrevian el nombre: For Inspiration and Recognition of Science and Technology.

Es decir: Por/Para la Inspiración y el Reconocimiento de la Ciencia y la Tecnología.

La empresa FIRST -aunque prácticamente su nombre ya lo dice todo- busca dar a conocer a los más jóvenes el mundo de la ciencia y la tecnología e inspirarles a plantearse un futuro científico. ¿Cómo? Pues en lugar de publicar gordacos libros de texto -que podría haber sido una opción- con la esperanza de que los niños los lean de cabo a rabo con una sonrisa de oreja a oreja y tras ello descubran la cura del cáncer… lo que hacen es preparar eventos en los que los niños descubren el mundo de la ciencia -que  precisamente es un mundo colaborativo- haciendo lo que más les gusta hacer a los niños: jugar y disfrutar.

La fundación FIRST -aunque prácticamente su nombre ya lo dice todo- busca dar a conocer a los más jóvenes el mundo de la ciencia y la tecnología e inspirarles para plantearse una vocación científico-tecnológica. ¿Cómo? Pues en lugar de publicar gordacos libros de texto -que podría haber sido una opción- con la esperanza de que los niños los lean de cabo a rabo con una sonrisa de oreja a oreja y tras ello descubran la cura del cáncer, lo que hacen es preparar programas educativos en los que los niños descubran el lado apasionante de la ciencia y la tecnología -que  precisamente es un mundo colaborativo- haciendo lo que más les gusta hacer a los niños: jugar y disfrutar, para aprender.

2) LEGO.

Vale, esta es fácil. HAY ALGO DE LEGO INVOLUCRADO. El secreto es que todo esto va de robots… ¿Y con qué se montan esos robots? Con piezas de… _ _ _ _. Exacto. No se trata simplemente de juntar los conocidos «bloquecitos» de LEGO sino que ahora además se incorporan motores, sensores, CPUs…

3) League.

Liga. Como la Champions. Como la Pokemon. Aproximadamente.

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 ¿Y todo esto, entonces, QUÉ ES LO QUE ES?

En una palabra: un desafío.

Más concretamente: cada año se lanza un desafío desde la organización y varios cientos de miles equipos de todo el mundo cogen el guante (exactamente el mismo, con las oportunas traducciones), preparan un proyecto científico para solucionar el problema en cuestión y construyen un robot con el que participarán en pruebas de pericia y trabajo en equipo.

Todo esto es un resumen superficial de lo que se hace en FLL, pero lo que más me sorprendió no fue todo ese aspecto del reto, y los robots y los proyectos… Lo que más me llamó la atención fue el énfasis que se hacía en los VALORES.

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Las cualidades de aprender ciencia y tecnología, haciendo

El día anterior al evento, los organizadores de la Universidad de Burgos y principales culpables de que la FIRST LEGO League (FLL) se pueda disfrutar en Burgos, nos reunió a los voluntarios y nos explicaron cuáles son los valores cuya esencia se quiere conseguir y mantener.

La idea principal es que no sólo importa lo que se hace: es igual de importante CÓMO se hace. Es decir, lo fundamental no es diseñar, ni construir ni programar un robot (aunque esto se lleve a cabo), ni conseguir una solución innovadora patentable, sino cómo se trabaja en el desafío. La propuesta es que durante los meses de trabajo, se implementen los siguientes valores:

  • No solo importa lo que se hace: es igual de importante CÓMO se hace.
  • Se trabaja en equipo, bajo la tutela de los entrenadores.
  • Se mantiene una competición amistosa.
  • No importa tanto lo que se gana: importa más lo que se descubre por el camino.
  • Las experiencias no son solo personales: ¡compartidas son más útiles!
  • Ante todo, que no se pierda la diversión, porque de esta forma se aprende mejor y se incrementa la motivación.

En el mundo de la ciencia y la tecnología, como en cualquier otro ámbito humano, hay un poco de todo: de lo mejor a lo peor. Pero desde luego, estas indicaciones representan muchos de los valores que se fomentan y promueven en los ámbitos científicos: el trabajo en equipo, la competición sana, la importancia del descubrimiento en sí, la forma de compartir el conocimiento adquirido… En el mundo real la gente tiende a olvidarse un poco de la parte de no dejar de divertirse… Pero eso no evita que muchísimos científicos disfruten completamente haciendo su trabajo.

Y estos valores, combinados, llegan a enseñar cuestiones tan sutiles como que el hecho de que exista competencia no quita para que se pueda alcanzar un beneficio común.

Por si lo dicho fuera poco, los organizadores de la FLL ponen énfasis en dos aspectos más, rizando el rizo:

  • La Cortesía Profesional, que consiste en el respeto, valor y fomento del trabajo que se hace y las personas que lo llevan a cabo. No hay que olvidar, además, que la educación es elegante (esto lo digo yo).
  • Y un concepto nuevo: la COOPERTICIÓN. Es decir, la suma de Cooperación y Competición —lo mejor de ambos mundos. ¿Se compite? Sí, pero también se ayuda, se colabora, se aprende de los demás, sean de tu equipo o de otro, etc.

En definitiva, se pretende que los participantes asuman como propios estos valores (¡y ciertamente se consigue, viendo lo que ocurre en el torneo!) y que les acompañen también en su futura actividad profesional.

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El espíritu de la ciencia en acción

Con ese tono y ese espíritu arrancó una jornada —repetida en términos similares por todo el mundo— en la que centenares de jóvenes se enfrentaron a un reto más allá del de conseguir que sus robots les obedecieran: el reto de poner en práctica y empaparse de los mejores valores de la ciencia y la tecnología en un entorno competitivo —pero también amigable.

Lo más importante de toda esta experiencia es que prueba que la esencia de la ciencia y la experimentación es apasionante, así como sus valores son una apuesta segura para un mundo mejor. Además, ciencia y tecnología no es solo cosa de unos pocos: es cosa de todo el que quiera, y los niños son, como quien dice, científicos por naturaleza. Dejémosles ser.

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El espíritu de la ciencia en movimiento

Para muestra, un botón. En este vídeo se puede ver cómo se vivió la FLL Burgos 2016: una mezcla de buen rollo, trabajo y cooperación:

Más información en http:\\www.ubu.es/fll

Escrito (y fotografiado) por Samuel Pérez, de la Unidad de Cultura Científica de la Universidad de Burgos.